RuiperezCuevas arquitectos somos un estudio multi-disciplinar que trabaja en Tres Cantos (Madrid) desde 1986, ciudad en la que ha participado en su gestación y crecimiento, realizado múltiples proyectos y obras (entre ellos el Parque Central de Tres Cantos, la Biblioteca Municipal "Lope de Vega" y otros equipamientos, parques y diseños de mobiliario urbano). Nuestra amplia experiencia acompañada de una profesionalidad contrastada esta basada en una total involucración en los objetivos de nuestros clientes tanto públicos, empresas o particulares. Nos encantan los retos.  Nos encanta trabajar en -y para- esta fantástica ciudad.

Si deseas conocernos un poco más a fondo puedes ver un resumen visual de nuestros trabajos en las áreas de:

 


 
 
Edificación y Equipamientos | Residential & Public Buildings
 
Rehabilitación y conservacion patrimonio | Architectural conservation & rehabilitation
 
Parques y remodelacion urbana | Landscape & Garden Design
 
Señaletica, museografia e imagen corporativa | Signage Design , Museography & Corporative Identity
 
Interiorismo, imagen arquitectónica y franquicias | Interiorism, commercial & franchising design
 
Publicaciones y medios | Publications & Media

Y, por supuesto, abordamos:
  • Licencias de actividad y apertura
  • Inspección Técnica de Edificios ITE
  • Informes de Evaluación de Edificios IEE
  • Sostenibilidad y Energía, Rehabilitación, Calificación, Auditoria y Certificación Energética. campo profesional al que hemos dedicado una página específica  (www.AEXERGIA.com) que te invitamos a conocer empezando por 10 razones para invertir en rehabilitacion energética
AEXERGIA


  ÚLTIMAS OBRAS: Casa mediterránea con patio, palmera y aljibe  

    
 Casa mediterránea


La casa: el patio
 (Maria Zambrano)


" La casa mediterránea se puede decir que consistía ante todo en un patio. En un espacio vacío, pues, y abierto al cielo: a la lluvia, al sol, a la luz, y al patio daban las habitaciones todas de la casa; tras de este primer patio había otro que quedaba a veces cerrado por un muro en vez de por un cuerpo de habitaciones donde se desarrollaban los oficios domésticos. Al exterior, calle, plaza o campo la casa apenas ofrecía apertura alguna: algunas pocas y nada amplias ventanas.

La casa fue concebida en los lugares que son la fuente de nuestra civilización como un recinto lo más cerrado posible. Refugio, fortaleza, y que encerraba un espacio libre, vacío... un espacio propio. Un recinto propio que reproducía en su estructura en cierto modo un pueblo. Y lo que es más importante, un recinto que guardaba dentro de sí el ambiente de libertad, el espacio, el aire, la luz. De la cueva originaria tenía el ser refugio, lugar cerrado, sólo eso.

Y el patio era el centro de la casa humanamente también. En él convivían todas las personas
 de la familia y los huéspedes acogidos a su hospitalidad. Y a él en el buen tiempo
llegaban los visitantes para tratar los asuntos de la ocasión. Era a modo de “ágora” doméstica. Y así gracias al patio, la casa tenía, tiene donde lo siga habiendo, verdadera intimidad, es decir, anchurosa, abierta intimidad donde la vida de relaciones es sin invadir las habitaciones de cada uno, la alcoba, lugar inaccesible, el comedor destinado únicamente a este uso, las salas de recibir en días y ocasiones solemnes.

El patio así es el centro de la casa en todos los sentidos. Es como una estufa que distribuye el calor y el aire. En ella siempre ha de haber un rincón al sol,
siempre uno a la sombra. Por sus paredes se ve girar la luz del día y entra la noche con su misterio. Es un mirador del cielo, un lugar de contemplación y en 
este sentido un templo. “Templum” era allá en Babilonia el lugar desde donde se contemplaba el firmamento.

El patio es en verdad un lugar mediador. Un lugar mediador es el patio entre el espacio ilimitado y el espacio acotado, cerrado de las habitaciones de la casa. Y las habitaciones no tienen, cuando hay patio, por qué abrirse desmesuradamente al exterior, ni mucho menos ser esa especie de jaulas de cristal donde no existe intimidad ninguna. El hombre necesita del aire libre, del sol, del contacto con los elementos, pero su “estar” necesita de un sitio propio, comunicado con los elementos, mas no en 
medio de ellos. Se trata de una cuestión psicológica, quizás metafísica tanto más que física.


El patio 
es también jardín. Famosos son los floridos, encantados patios
de Andalucía que yo he visto modulados de ciertas maneras en los maravillosos patios antillanos.

De origen árabe, no puede por menos de simbolizar, creo, algo muy islámico pero no extraño a la mente cristiana: la rememoración del 
paraíso terrenal. El patio, el nuestro, el patio hispano es símbolo y recuerdo de ese trocito de paraíso irrenunciable [...] que , queda intacto en el alma. "

(1) Texto conservado en la Fundación María Zambrano con la signatura M-77, 1964. En Aurora. Papeles del “Seminario María Zambrano”, nº 3, Barcelona, 2001, pp. 142-143
 



 


 

 
 
 
 

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